Palmera de Chile, ¿un árbol?

La palmera de Chile es la única palmera de la localidad de Aranjuez catalogada como Especie Singular de la Comunidad de Madrid. Situada en el Jardín del Parterre, en el interior del Jardín histórico de la Isla y cerca del Palacio Real, es realmente un tesoro único en las cercanías.

Jubaea spectabilis o chilensis es conocida también como “palmera de la miel o palmera del vino”, es originaria de Chile, único lugar donde vive de forma natural. De su savia, por tanto, se obtiene la miel de palma que se cree conocían los pueblos originarios antes de la conquista española. Además, hasta no hace mucho la palmera era explotada para hacer vino con su jugo.

Jubaea chilensis o spectabilis

El nombre de Jubaea, según una versión, proviene de Juba, rey de Numidia, (al norte de África, 29-27 a.c.) debido a su impresionante porte real. Otra versión afirma que es por la forma de su copa, especialmente cuando se podan sus hojas, como penacho de yelmo (juba). Sus nombres indígenas son: Can-can (quechua) y Lilla (mapudungún).

Posee un tallo muy particular, al estilo de columna lisa pardogrisácea (dañado, por cierto). De imponente tamaño, de crecimiento vertical, y con hojas largas que caen hacia el suelo. De crecimiento lento (esta del parterre tiene una edad estimada de unos 125 años), puede alcanzar hasta 20 metros de altura (en este caso posee unos 7,5 mts de altura) y se han encontrado algunos ejemplares de hasta casi dos metros de diámetro.

Su fruto es comestible y su hueso parece un coco afeitado en miniatura.

Como curiosidad, las palmeras NO son árboles y, por tanto, no poseen tronco. Se trata de “hierbas gigantes” con una sola yema de la que parte este tallo, cuyo nombre correcto es estipe o estípite. Además, tampoco tienen ramas, siendo hojas todo lo que parte de ese tallo anterior. Sorpresas de la vida.

Palmera de Chile en El Parterre
Palmera de Chile en el Parterre. Al fondo parte del Palacio Real de Aranjuez

Plátanos Singulares del Jardín del Príncipe (Aranjuez)

Si existen varios árboles singulares merecedores de ser bien conocidos y visitados en los Jardines de Aranjuez, son los tres plátanos singulares del Jardín del Príncipe. Situados en la llamada región de las “Islas americanas y asiáticas”: el plátano Padre, el Hembra o Madre, y los Gemelos o Mellizos.

Plátano Padre

Plátano Padre

Plátano Padre

El primero de ellos, el Plátano Padre, es el más antiguo de los tres. Tiene más de 230 años y se plantó en tiempos en los que el futuro Carlos IV era todavía príncipe (reinaba todavía su padre). Con su espacio acotado por un seto que realza su importancia y sus más de 40 metros de altura, es visita obligada por muchos turistas. Algo típico es abrazarse al mismo y, sin saberlo, el que lo hace se carga de energía positiva.

Plátano Madre

Plátano Madre o de la Trinidad

Plátano Madre o de la Trinidad

El segundo, o Madre, es el también denominado Plátano de la Trinidad. Se le considera, como nota interesante, el árbol singular más alto de toda la comunidad de Madrid. Situado cerca del anterior, aunque un poco más escondido, su altura se aproxima a los 60 metros. Se eleva de forma majestuosa en una de las zonas quizás más bellas de todo este jardín histórico. Curiosamente los plátanos de sombra, como se denomina a esta especie, tienen los dos sexos en el mismo árbol. Es decir, que no hay machos y hembras diferenciados. El nombre en este caso proviene de que el plátano padre fue el primero de todos ellos, el más antiguo. De él se dice que se tomaron estaquillas para reproducirlo por otros lugares de la península. Después llegaron la Madre y los Gemelos, que se plantaron a la vez y gozan mínimo de unos 225 años cada uno.

Los Gemelos

Plátano de los Gemelos o Mellizos

En cuanto a éste último, los Gemelos, es un ejemplar dividido cerca de su base de manera natural. Situado algo más recóndito, presume de sus más de 11 metros de perímetro. Sólo logrará abarcarlo el intrépido grupo de viandantes que ose acercarse (y sea numeroso, claro está).

Bola extra: Plátano de los Pabellones

Plátano de los Pabellones

Cambiando de lugar dentro del mismo Jardín de Príncipe, tenemos el Plátano de los Pabellones. Se trata de otro árbol singular y solitario que se cierne sobre la zona del mismo nombre. Árbol igualmente espléndido, evitó su tala a mediados de siglo pasado gracias a un jardinero llamado Francisco Marañón. Con pericia y técnicas de su tiempo, consiguió armado de hacha proceder a su necesaria poda. Y ahí lo tenemos, de lo más saludable.